El umbral de rentabilidad y el beneficio, los grandes desconocidos para la empresa

¿Qué relación hay entre ambos conceptos? ¿qué es el beneficio para una empresa y qué difiere del llamado umbral de rentabilidad? A nivel de gestión, y sin considerar aspectos económicos, financieros o fiscales, el beneficio podría considerarse como el excedente de los flujos monetarios, o dicho de otra forma, lo que sobrase después de atender todos los pagos con los cobros realizados. Te lo ampliamos.

Como gestor de una empresa cabría preguntarse cómo puede conocerse “a priori” el beneficio de una empresa. La conclusión es contundente, ya que es imposible. Pero desde el punto de vista de un “Controller”, el beneficio es como un gasto fijo que habría de ser tenido en cuenta cubrir en la explotación, o bien un gasto variable si se relaciona con el nivel de facturación.

Así, un empresario podría plantearse a finales de año en previsión del siguiente que el beneficio deseable obtener para el ejercicio siguiente sea una cantidad determinada en euros, ya que el volumen de facturación previsto sería similar al del ejercicio que concluye. De esta forma el empresario está “proyectando” obtener una determinada cantidad de dinero como beneficio, por ejemplo 100.000 euros.

Pero también el mismo empresario podría pensar en obtener un determinado porcentaje de beneficios en relación a la facturación prevista que estima va a obtener. De esta otra forma el empresario está pensando en un porcentaje de beneficio o lo que es lo mismo, de cada 100 euros de ventas que obtenga en el ejercicio siguiente un tanto de ellas se convertirían en beneficio, por ejemplo un 5%.

En ambos casos el empresario busca precisamente esto, obtener un rendimiento neto de la actividad, del riesgo que asume en el día a día, del esfuerzo que realiza, etc. Pero desgraciadamente no es frecuente esta forma de pensamiento, que bien es cierto es reduccionista y simplista, pero es la esencia del sistema, del mundo de la empresa y del riesgo empresarial.

Insistiendo en la desafortunada forma de pensamiento, es frecuente que el empresario se detenga más en el primer paso del proceso, esto es, en el de asignar márgenes a sus productos o servicios. Craso error.

Craso error. Esta expresión tiene más de 2.000 años y ha llegado intacta hasta nuestros días. En el año 60 a.c., Marco Licinio Craso, partícipe en el primer triunvirato de la República Romana y hombre extremadamente rico e influyente, planteó sorprendentemente mal su estrategia al intentar imitar glorias militares pasadas, queriendo controlar el Imperio Parto (situado en el actual Irán) y las riquezas de Partia. En todo momento actuó con prisas, sin un objetivo global claro, y ello se notó en la ejecución de sus planes. Su ejército fue derrotado con creces, perdió a su propio hijo y tras una encerrona fue capturado. El mito dice que fue obligado a beber el tan deseado oro líquido parto.

Desde estas líneas queremos hacer reflexionar al empresario y a los gestores de empresas. El objetivo de una empresa no es el margen de tal o cual producto, sino la obtención de un rendimiento neto positivo al finalizar el ejercicio, o la campaña de esta “guerra”. Para ello es necesario conocer el Umbral de Rentabilidad, para a partir de aquí plantear los objetivos y la consecución de los mismos.

Leave a Reply

Show Buttons
Hide Buttons