Employee engagement: Presentismo vs Productividad

Las posibilidades tecnológicas han dado un vuelco a la forma de entender la jornada laboral y, con ello, la forma de valorar y medir la productividad de cada empleado. También podemos sumarle el hecho que el employee engagement cada vez tiene mayor repercusión entre las empresas que necesitan trabajar su viabilidad y beneficio futuro desde el presente y buscan el talento para conseguirlo.

Productividad

Productividad

“Existen dos formas de incidir sobre la forma de controlar y medir los objetivos y desempeño de los empleados: A través del presentismo o a través de la productividad”

Darle la espalda a los avances tecnológicos no hace más que demorar una realidad inevitable como es la posibilidad de realizar el trabajo desde otras ubicaciones distintas a las oficinas centrales o bien distribuir los horarios como mejor convengan a cada trabajador sobre la base de unos requisitos de desempeño. Con ello se puede trabajar desde otros países para captar empleados clave o especialistas de cada materia, o bien potenciar el employee engagement de la empresa a través de la satisfacción asociada a la libertad de trabajar desde casa por ejemplo.

“El employee engagement lo definimos como la forma en que los empleados se sienten involucrados con los objetivos y valores corporativos, en la satisfacción generada por el clima laboral y en las motivaciones asociadas a su puesto de trabajo”

Es por ello que marcar objetivos para medir su trabajo acaba siendo una práctica muy recomendable para comparar empleados de forma individualizada, por departamentos o por equipos de trabajo. Y la forma de conseguir un objetivo se puede medir a su vez en términos de cantidad o de calidad. ¿Y cómo se controla a los trabajadores? ¿Mejorando su satisfacción laboral conseguiremos mejorar su productividad?

“¿Valoramos más que vengan al trabajo a la hora o que tengan los proyectos a tiempo?”

Analicemos las dos alternativas que conviven hoy en día en la mayoría de empresas

Potenciar el presentismo

Esta vía es a la que la mayoría está acostumbrada y que cuesta de desbancar por el carácter de control directo que establece. A menudo, dado que los cargos directivos o con poder de decisión no son nativos digitales, ven en el teletrabajo de sus empleados o equipo una forma de debilitar su incidencia sobre ellos y no como un medio de motivación adicional para mejorar sus procesos.

Potenciar la productividad

Está basado en objetivos y no exclusivamente en estar el número de horas que se debería en la empresa o en el lugar de trabajo habitual. Marcar objetivos cuantificables y alcanzables es una excelente forma de controlar el desempeño y el valor real de cada empleado. En otras palabras, analizando la productividad de cada persona o equipo de trabajo se podrán tomar decisiones estratégicas sobre la forma de optimizar esos resultados y encauzar las desviaciones.

La lógica nos lleva a pensar que se debería potenciar la productividad en lugar del simple presentismo, pero la realidad es que muchas empresas están más pendientes de que sus empleados fichen que no de que propongan ideas, mejoras, y reduzcan los tiempos o amplíen la calidad de sus procesos laborales.

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