Los errores más comunes en la gestión empresarial

Las pequeñas y medianas empresas suelen cometer algunos fallos en la gestión casi a diario, y todo ello es como consecuencia de la toma de decisiones equivocadas o precipitadas. Esto les lleva a estar en inferioridad con respecto a las grandes empresas de la competencia. ¡Que no cunda el pánico! ¡Corrijamos dichos errores!

No existe un manual definido que nos lleve a alcanzar la perfección en todo momento. La vida de una pequeña y mediana empresa (PYME) se basa en una sucesión de éxitos y fracasos que lo mismo pueden posicionarnos hoy en la cumbre del sector, que hundirnos mañana en el pozo más profundo. La crisis ha pasado factura a casi todas las empresas, independientemente de su tamaño o infraestructura, y aunque influyen otros factores externos a la institución, cierto es que hay muchos aspectos que se podrían corregir a la hora de gestionar nuestro negocio. ¿Qué errores solemos cometer?

  • Falta de estrategia: Crear una empresa no es darse de alta como autónomo y lanzarla al mercado. Esta operación requiere de un trabajo exhaustivo en el que estudiaremos a la competencia del sector para ofrecer aquello que otros no ofrecen. De igual modo, resulta casi ilógico comenzar nuestra actividad sin analizar quién es nuestro cliente y qué necesidades presenta éste. Es importante trabajar a partir de nuestro estatus financiero. ¡Los pies siempre en la tierra!
  • Ausencia de cultura de empresa: Si nuestra empresa trabaja sin marcarse unos objetivos claros en el horizonte o sin saber qué la diferencia del resto, nada tendrá sentido. La base de una eficiente gestión pasa por la creación de nuestra propia identidad y por la elaboración de una directriz sobre la que trabajar.
  • Prepotencia empresarial: Si te crees que sabes de todo y que tienes la piedra filosofal de los negocios, normalmente acabarás estrellándote. Un buen emprendedor es aquel que aprende a delegar en otros su negocio y a crear equipos de trabajo productivos. Aunque nos pensemos que es sinónimo de dejadez, la descentralización siempre beneficiará a cualquier empresa.
  • Mala previsión financiera: Lo ideal es hacer buenas estimaciones e inversiones en activo fijo, aunque sin descuidar una cantidad para imprevistos. Debemos evitar tener deudas sin antes haberlas calculado. No se puede realizar un consumo irracional a costa de los fondos de la empresa.
  • Mantener activo al equipo: El deber de todo empresario es garantizar el bienestar y la motivación de sus empleados, ya que de lo contrario su negocio perdería eficiencia y calidad en sus servicios. Y es que el descontento entre los trabajadores provocará la reducción de la productividad.
  • Errores en la comunicación interna y externa: En la comunicación interna apreciamos diversos fallos (no comunicar la cultura empresarial, los valores y los objetivos a los trabajadores; gritar a los empleados imponiendo nuestro liderazgo; omitir instrucciones laborales dándolas por sabidas; conflictos entre los empleados; rumores en la empresa; no ofrecer comunicados claros). Entre los errores de la comunicación externa encontramos (falta de canales de comunicación y nuevas tecnologías; ocultar o exagerar datos; descuidar la atención al cliente y la estrategia de marketing; menospreciar las labores de comunicación de la competencia).
  • Errores en el Departamento de Recursos Humanos: La falta de inversión en personal, de programas de capacitación y actualización, de programas de incentivo y apoyo y de programas de beneficios; son algunos ejemplos.
  • Las personas están por encima de todo: Incluso de la Política de la Empresa. Ésta debe seguirse de forma razonable, siendo flexible y capaz de adaptarse a nuestros clientes más fieles.
  • Falta de visión a largo plazo: La mayoría de las PYMES viven el día a día, una filosofía que parece razonable, pero realmente irresponsable para un empresario. Una empresa debe innovar, generar productos y servicios capaces de despertar nuevos valores y necesidades en la sociedad. De lo contrario, será casi imposible que nos mantuviésemos con el tiempo.
  • Mala organización: Existen herramientas de gestión empresarial como Konssult, capaces de garantizar una eficiente gestión de facturas, presupuestos y albaranes. Con esta práctica aplicación lograremos elaborarlas de forma personalizada, reflejando cada gasto de forma automática y enviándosela a nuestros clientes directamente. Gracias a Konssult podremos controlar el stock de productos, estar informados sobre la evolución del balance del IVA y conocer la rentabilidad de nuestra empresa. ¿Por qué trabajar de forma desorganizada y rudimentaria si tenemos herramientas innovadoras a nuestro alcance?

No existe como tal una clave para el éxito seguro de nuestro negocio, aunque si evitamos estos errores mediante una eficiente planificación previa estaremos garantizando una gestión de calidad y luchando por nuestro futuro empresarial.

 

 

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